Georgina Barbarossa

Gráfico prearticulo Georgina Barbarossa

Actriz, cómica, conductora, una artista querida y reconocida tanto por sus colegas como por el público en general.
"Lo mejor, es tomar agua PSA".

En el barrio de Colegiales, en su casona antigua nos recibió Georgina. Un ejemplo de mujer que con fortaleza atravesó momentos duros, como el asesinato de su esposo, para criar a sus hijos.

PSA: ¿Cómo conociste a PSA?

Georgina: Con Esteban (Japas, su DIP) somos amigos desde hace mil años; un día tocó timbre y apareció un señor empresario, ¡y pensé que me lo habían cambiado! Vi un súper fanático del agua PSA. Yo conocía este producto pero tenía uno de otra marca, y lo llamé a Esteban para que me instale un purificador PSA. En casa no se toma gaseosa; yo tomo mucha agua y mis hijos también, sobre todo Tomás que es súper deportista. Tomo agua PSA por miles de motivos; por la garganta, porque lo mejor que podes hacer para las cuerdas vocales es hidratarlas; cualquier foniatra te dice que es lo mejor. En los ensayos tomo agua tibia porque hace muy bien para el organismo. ¡Incluso, para no engordar! Las tradiciones milenarias chinas, dicen que hay que tomar agua caliente como digestivo.

Imagen Georgina Barbarossa

PSA: ¿Notas la diferencia del sabor del Agua PSA?

Georgina: ¡Si! Me encanta el té y enseguida me doy cuenta si no está hecho con agua PSA. A la mañana me tomo una tetera, ¡así que soy adicta al agua de PSA! El gusto del té es increíble. Inclusive, cuando viajo de gira, no tomo agua de la canilla, y si vamos a un bar, pido una lágrima doble, aunque me hace mal el café, pero prefiero eso y no un té hecho con agua de feo gusto. En Córdoba tengo cabañas, que tienen una vertiente de agua natural a 120 m de profundidad. ¡Esa agua es maravillosa, porque viene de la montaña! Cuando volvía de Córdoba, sentía una diferencia terrible en el gusto del agua, hasta que descubrí el tema de los filtros. PSA es muchísimo mejor que otros, hay repuestos, te cuidan como usuaria, más allá de que mi Distribuidor sea Esteban y me cuide y me mime porque es amigo, yo se que hay un seguimiento con todos los usuarios. Siempre recomiendo tomar agua para la piel, para eliminar toxinas e impurezas, lo mejor es tomar agua de PSA.

PSA: ¿Te interesan las problemáticas del medioambiente?

Imagen Gerogina Barbarosa IIGeorgina: Si, estamos luchando contra la minería a cielo abierto, por eso participo en una ONG que se llama Conciencia Solidaria. La minería contamina el suelo y deja poblaciones enteras con cáncer. En esta ONG trabajamos ad-honorem para que la gente tome conciencia, porque el hombre hace cualquier cosa para extraer oro, y la sociedad no toma conciencia de que nos vamos a quedar sin agua siendo nosotros el acuífero más grande del mundo. Es un egoísmo total, no se piensa en las próximas generaciones, en nuestros hijos, nietos.

PSA: Si bien, sos porteña ¿Córdoba es tu lugar?

Georgina: Si, ¡mi lugar en el mundo es Villa Giardino! Veranee ahí toda mi infancia, siempre hice una vida muy sana, y adoro esas sierras como si fueran mías. Cuando pudimos, con Vasco compramos un terreno y construimos una cabaña para nosotros y otra para los chicos; tengo una huerta orgánica. Hace 12 años que lo tenemos, y los árboles los plantamos nosotros. Es increíble lo que es la naturaleza, lo feliz que soy ahí. Mi idea es, en algún momento, irme para allá, construir más cabañas. Cuando Vasco murió me replantee que iba a hacer con eso, pensé que no podía ser que me hayan matado también mis sueños, todo eso que habíamos armado, con tanto amor. Entonces mi mamá me dijo que las alquilara; ahora la gente va a las cabañas de Georgina, mi refugio en Giardino. Cada vez que voy me emociono al ver ese lugar y abrazo a cada árbol porque es como si fuesen mis hijitos.

PSA: ¿Quién es Georgina?

Georgina: Una mamá y artista. Una señora de su casa, una artista, que tiene una vida normal dentro de lo que es normal para una artista.

PSA: ¿De chica que querías ser?

Georgina: Siempre me imaginé artista. Desde los cuatro años bailaba y cantaba en el living de la casa de mis abuelos; me fomentaron el arte. Mi abuelo tocaba el piano, mamá la guitarra, tíos, primos, todos tocaban instrumentos. Siempre nos reuníamos alrededor del piano. La única que pudo concretar los anhelos o sueños de lo artístico fui yo. El tema de la actuación era muy raro hace 30 años atrás... ¿de qué ibas a vivir? Pero bueno, mis hijos son artistas, uno baterista y otro fotógrafo, y creo que ahora es difícil para todos. En ese momento, estudiar teatro era raro, no había lugares de comedia musical como ahora, tenias que estudiar todo por separado.

PSA: ¿Cómo fueron los comienzos?

Georgina: Trabajaba en turismo, y siempre le ofrecía a los pasajeros si querían ir al teatro. Una vez estábamos en Londres y fuimos a ver Chorus Line, una obra que trata de la gente que va a una audición. Me largué a llorar porque me di cuenta que ya era tarde, que a los 22 años ya no iba a poder cantar ni bailar como ellos. De hecho, yo soy una actriz que canta y baila, no soy ni cantante ni bailarina. Volví a Argentina, hablé con mis padres y les dije que quería ser artista, me apoyaron y me dijeron que elija los mejores maestros. Ahí me puse a estudiar teatro con Lito Cruz, y a los pocos años, mis compañeros me animaron para que me presente a una audición de Pepito Cibrian en el Teatro Picadero. Sentía que mi sueño se había plasmado! Me presenté y cuando me dijeron que había quedado no lo podía creer ¡porque éramos 1200! Nunca más paré de trabajar.

PSA: ¿Tenía un ídolo?

Georgina: Mi ídola por excelencia es Nini Marshall. Yo quería ser una mezcla entre Nini y Norma Aleandro. Norma puede hacer perfecta una comedia o una tragedia; es una mujer que tiene ductilidad y Nini tenía un humor increíble; escribió sus propios libretos.

PSA: ¿Qué te gusta más?

Georgina: La comedia musical es el género por excelencia en el que soy absolutamente feliz en el escenario. Puedo estar cantando, actuando, bailando; me parece muy completo. Ahora estoy audicionando para Mamma Mía. Después de tantos años estoy audicionando de nuevo, con unos nervios como si tuviera 15 años.

PSA: ¿Cómo es la vida de la actriz?

Georgina: Un poco es rendir un examen cada vez, porque podés hacer una obra maravillosa y que te vaya brutal o no. Cuando hacíamos gira había lugares en los que nos iba genial y en otros tenias que contar las monedas. Una vez llegué a Santa Fe con la gira y me dicen, viene Serrat; entonces viernes y sábado tuve que levantar la función porque no había ventas, e hice sólo función el domingo. Y yo también fui a verlo a Serrat (risas). Es duro, porque si hay un evento deportivo perdés público; y en época de elecciones como ahora, gastás fortunas en los afiches de las obras y después los partidos te ponen encima los afiches de su candidato. ¡Esta profesión tiene eso! En un punto la gente cree que soy muy loca, pero soy mucho más normal de lo que se imaginan.

PSA: ¿Cómo fue combinar el rol de madre y artista?

Georgina: Cuando estaba embarazada, tenía un contrato firmado y tenia que estrenar con Héctor Alterio que venia a la Argentina, pero lo postergué porque pensé que esperaba un bebé, y al final eran dos. Pensé que con unos meses me arreglaba, pero no! Fuimos a vivir a la casa de mamá para que me ayudara. Hice teatro a la noche hasta que tuvieron dos años, y me empezaron a extrañar, porque no les podía contar el cuento. Mientras eran bebes los dejaba dormiditos con la mamadera y los cuidaba mi mamá. Cada vez que tenía teatro, me iba y volvía llorando; eso me pasó durante años, también cuando iba a grabar la comedia con German Kraus. Cada vez que los dejaba para ir a trabajar, me sentía la peor madre del mundo; volvía corriendo y no había nada más gratificante que ver esas manitos pidiéndote que los alces; no hay nada más lindo que la mirada de tu hijo buscándote a la salida del colegio, o cuando llegás a tu casa y vienen corriendo como si fuesen cachorritos. Por eso cuando tenían dos años empecé a hacer infantiles así los llevaba conmigo al teatro. Me dediqué a la televisión y fue una época de muchísimo éxito, tanto en la comedia como en la conducción. Me llamaban para hacer teatro, y sabía que sería un éxito por la popularidad de la tele, pero para mi nada valía más que estar a la noche en casa bañando a los chicos, dándoles de comer, contándoles un cuento, estando cada vez que se despertaban, que tenían fiebre y lloraban. Para mí siempre fue muy necesario estar! Después, cuando enviudé, y mis hijos crecieron y empezaron a salir, los tuve que esperar despierta con la luz prendida, porque no les daba la llave por miedo, quería abrirles cuando llegaban. Después mi terapeuta me dijo que ya era hora de que vuelva al teatro porque los chicos ya tenían 16 años… y empecé a largarlos. Eso que dicen que tus hijos son hijos de la vida, lo detesto pero es verdad. La vida me cambió cuando decidí ser actriz, posibilidad que me dio Pepe Cibrian, ser absolutamente feliz al estar en un escenario, mi vida con Vasco y los chicos, y ahora con Chicago volví al teatro que es mi eterno amor.

¡Gracias Georgina por permitirnos ingresar a tu hogar y conocer la intimidad de una mujer, madre y artista!

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